martes, 23 de mayo de 2017

Desfiles de modelos xxx en la playa



Aunque ahora es muy normal ver a mujeres en topless en las playas, e incluso otras que casi se lo quitan todo, cuando yo era joven esto era todo un acontecimiento, y claro, los chicos de mi edad siempre estábamos intentando pescar alguna ocasión de estas, aunque no creáis que era tan sencillo. Aunque nuestros padres pudieran llegar a ignorarlo, no veáis cómo eran las abuelas: siempre se enteraban de todo, y eran capaces de ir por ti y traerte de regreso a casa de una oreja, haciéndote pasar el mayor ridículo de mi vida.

Por eso, el día que mis colegas y yo nos enteramos que iban a grabar un spot publicitario de una marca de trajes de baño en una playa cercana, no dudamos ni un momento en hacer todo lo que fuera posible para ir hacia allí, aunque ya sabíamos que no iba a ser sencillo; era nuestro sueño hecho realidad, poder ver a preciosas mujeres posando en bañador y bikini, en exclusiva y casi como si fueran estrellas de porno xxx. Para empezar, teníamos que conseguir que la noticia no es extendiera, pues si se hacía pública adiós a nuestros planes; y después, buscar una forma de ir, porque aunque no estaba lejos, no podíamos permitirnos el lujo de faltar tanto tiempo de casa (que seguro que las abuelas eran capaces de seguirnos hasta allí).

En fin, que preguntando y maquinando, conseguimos algunas motos y armar un jaleo para quedar unos en casa de otros como excusa. Nos arriesgábamos mucho porque las mentiras tienen las patas cortas y nos podían haber pillado en menos que canta un gallo, pero por una vez tuvimos suerte, y el día indicada íbamos por una carretera secundaria en tres motos y tres chavales montados en cada una (en esos tiempo, las normas de educación vial nos la pelaba, jeje).

Al llegar a la playa tuvimos que dejar las motos un poco apartadas, y escondiéndonos entre las cañas, conseguimos acercarnos bastante a donde estaba la grabación. Y entonces nos quedamos de una piedra, pues después de tantas vicisitudes para poder llegar, resultó que era un anuncio de trajes de baño, sí, pero de talla XXL, incluyendo también algunos diseños para embarazadas. Adiós a nuestra idea de ver tías esculturales, porque todas aquellas modelos estaban bien pasaditas de kilos; pero después de tanto trabajar para ello, nos quedamos hasta el final, más por orgullo herido que porque nos gustara. Y volvimos al atardecer, resueltos a pillar otra vez nuestras revistas eróticas, que debían estar bien escondidas y a la espera de poder hacer uso de ellas.

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